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Santoña

Las mujeres deberán crear una Asociación para acceder a las subvenciones

Las rederas, una profesión que sufre la crisis de la anchoa

El colectivo ha solicitado a la Consejería de Ganadería y Pesca una ayuda para paliar su falta de ingresos

La crisis en las capturas de la anchoa y como consecuencia el parón biológico de varios meses que se ha dictado en la pesca de esta especie no sólo ha repercutido en los pescadores y los trabajadores y empresarios conserveros, sino que otro colectivo, como las rederas también consideran que su situación se ha agravado de forma considerable.

Por este motivo, el presidente de la Cofradía de Pescadores de Santoña, Manuel Vinatea, el secretario, Luis Pires, y tres representantes de este gremio de Santoña, se han reunido recientemente en Santander con el consejero de Desarrollo Rural, ganadería, Pesca y Biodiversidad, Jesús Oría, y el director general de Pesca, Fernando Torrontegui.

El colectivo, está constituido, principalmente, por mujeres que trabajan de forma autónoma para los barcos pesqueros.

El objetivo ha sido solicitar una subvención para es sector, dado que las paradas biológicas adoptadas en los últimos años han incidido directamente en su actividad laboral, la cual ha disminuido de forma notable.

Oria les ha informado que para acceder a las ayudas del Gobierno regional deben formar una Asociación de Rederas de Bajura de Cantabria, integrada por las trabajadoras de Santoña, Castro Urdiales, Laredo, Colindres, Comillas, Suances, San Vicente de la barquera, y otras afectadas de los diferentes puertos pesqueros, ya que estas subvenciones no se pueden conceder de forma individual.

Asimismo, el consejero se comprometió a estudiar la situación de las redera en otras Comunidades Autónomas y con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para establecer algún tipo de ayuda con el fin de paliar la falta de actividad en los meses de parada biológica.

Manuel Vinatea señaló que en el mes de septiembre se convocará una reunión en la Federación de Cofradías para aprobar los estatutos de esta asociación.

Begoña Bustamante lleva trabajando desde los 16 años en esta profesión. En la actualidad, con 40 años, está casada, tiene un hijo, y es una de las afectadas por la situación, incluso asegura que mucho más que una trabajadora de una empresa conservera. “Nosotras en el 2007 hemos estado sin trabajar desde mayo a mediados de agosto, sin ingresos, mientras pagamos a la seguridad social, el asesor fiscal y el IVA cada tres meses”, explicó esta santoñesa.

Además, añade que las empresas traen pesca de otros sitios, elaboran diversos productos del mar y las trabajadoras pueden ir al paro.

La profesión de redera, consistente en arreglar, modificar y elaborar redes nuevas de las embarcaciones pesqueras, conlleva que no se puede compaginar con otra actividad. “Estamos afectadas directamente por la mar y estamos pendientes de los barcos y cuando nos llaman tenemos que estar. No podemos trabajar en otros sitios y estamos desamparadas”, comentó Begoña Bustamante.

La situación actual y un futuro muy poco halagüeño origina que la juventud no quiera trabajar en esta actividad. De hecho, en Santoña, uno de los puertos pesqueros más importante del norte de España. Hace unos años había treinta rederas. Hoy en día sólo hay ocho que atienden a más de veinte barcos, según indicó el presidente de la Cofradía de Pescadores.

Elvira Larrañaga, está casada con un pescador y tiene dos hijos estudiando. Es de Santoña, lleva treinta años trabajando, y considera que es una profesión que ha venido a menos, pero sobre todo a partir del hundimiento del Prestige en aguas de Galicia.

Precisamente, a partir de este acontecimiento, que afectó a la fauna marina, las rederas de esta Comunidad crearon una asociación, han recibido subvenciones del Gobierno gallego y estudiaron la posibilidad de fundar una Federación de Rederas del Nore de España. En el País Vasco también se han movilizado en este sentido, han constituido un colectivo e incluso han pedido en el Congreso que se adelante la edad de jubilación.

En Cantabria, Conchita Aguirre, redera de Santoña, declaró que el problema existe en todos los puertos pesqueros y el futuro lo ve muy negro. “La juventud no quiere trabajar con esta situación, y a ello se le añade que muchas veces hay que estar activa los días de fiestas y fines de semana”, recalcó. Soltera y con 15 años en la actividad, asegura que los ingresos le han disminuido en un 50 por ciento a partir de agravarse la pesca del bocarte, ya que en 2005 y 2006 sólo ha trabajado la mitad del año.

En esto coinciden Begoña Bustamante y Elvira Larrañaga quien añade que en su caso, y con un marido pescador, los ingresos han descendido en más de un 60 por ciento.

Mientras tanto y a la espera de conseguir este incentivo para mejorar su economía doméstica, las rederas siguen trabajando en la calle o en el Almacén, a la espera de que concluyan las obras de la nueva Cofradía , instalaciones donde dispondrán de un espacio, dado que se han negado a trabajar desde el 1 de noviembre al 1 de abril al aire libre, debido a las inclemencias del tiempo.