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Roberto Alonso
Periodista

La Mancomunidad de Trasmiera

Aunque la intención de relanzar la extinguida Mancomunidad de Trasmiera, en julio de 1990, lleva paralizada desde las pasadas elecciones municipales, parece ser que cobra otra vez actualidad, dadas las intenciones del alcalde de Escalante, Pedro José Jado (PRC), de reunir a los diecinueve alcaldes con el fin de dar el último paso y ponerla en marcha de nuevo.

Los plenos de los ayuntamientos ya han aprobado su integración en este proyecto que ya cuenta con unos nuevos estatutos elaborados. Tan sólo falta elegir a los máximos representantes, cuya máxima figura es el Merino Mayor, designar un secretario o gerente que trámite los proyectos y propuestas y empezar a solicitar subvenciones a la Unión Europea y al Gobierno de Cantabria.

Y es que, el futuro de muchos ayuntamientos pequeños con presupuestos no mu altos pasa por unirse e intentar mancomunar servicios, como centros de salud, y solicitar ayudas económicas que repercutan en toda la población, aunque en ocasiones para este último fin hace falta que los habitantes de esa mancomunidad sobrepasen los 50.000 habitantes. Un ejemplo es la Mancomunidad de Municipios Sostenibles, formada por dieciocho municipios, y que se ha beneficiado de varias ayudas económicas para el soterramiento de contenedores de residuos sólidos urbanos.

La Mancomunidad de Trasmiera puede ser totalmente compatible con la Ley de Comarcalización del Gobierno de Cantabria que apuesta precisamente por la unión de varios municipios para compartir servicios e infraestructuras. Así, los ayuntamientos tendrían dos vías de financiación para invertir, favorecer el desarrollo y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

En el caso de la Mancomunidad de Trasmiera, dos asuntos hay que tener en cuenta. Primero, evitar la politización, como ya sucedió a principios de los años noventa, en la época en que gobernaba Cantabria Juan Hormaechea, y segundo, que exista solidaridad a la hora de apoyar los proyectos y propuestas que se demanden y que una vez logrados repercutirán de forma más favorable a unos municipios, tal vez a los del interior, y en otras ocasiones a otros, a los costeros.

Tampoco de debe olvidar la difusión de la cultura, el patrimonio cultural y natural, la historia y las posibilidades turísticas de una Comarca con una gran riqueza en este sentido.

Los beneficios que originará esta iniciativa se verán a medio o largo plazo y los alcaldes deberán ser pacientes, aunque tal vez ya está perdiendo mucho dinero que podrían venir de las subvenciones solicitadas. Esperemos ver en breve a los diecinueve alcaldes reunidos bajo la encina de Hoz de Anero.