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Un nuevo intento de relanzar la Mancomunidad de Trasmiera

La Merindad de Trasmiera, fundada en 1983, se disolvió en el año 1990 tras su última reunión celebrada en Hoz de Anero el 15 de julio, presididda por el alcalde de Escalate, Roberto Castillo (UPCA). En esta fecha se produjeron enfrentamientos entre efectivos de la empresa de guardas de seguridad y el colectivo 'Escalante para la Defensa de Montehano' quienes reclamaron el cierre de la cantera de dolomita, situada en el monte del mismo nombre.

En el momento en que los representantes de este colectivo intentaron entregar un comunicado al Merino Mayor fue cuando se produjo un altercado en el que fue golpeado el presidente de esta asociación, Adolfo Cagigas (PSOE).

En abril de 1997, el salón de plenos de la Casa Consistorial de Marina de Cudeyo reunió a varios alcaldes de la Comarca con el objetivo de volver a relanzar esta iniciativa. En aquella cita, promovida por el entonces regidor municipal, Miguel Bedia (PSOE), asistieron los alcaldes de Santoña, Maximino Valle; de Solórzano, Luis Gómez de la Sota (Independiente); de Hazas de Cesto (Luis Arnáiz); de Medio Cudeyo, José Enrique Cacicedo (UPCA); de Ribamontán al Monte, Roberto Aja (Independiente), y de Escalante, José Antonio Iribarnegaray (UPCA), entre otros.

Decidieron que los plenos de cada municipio debatiesen la integración en la Mancomunidad con el fin, no sólo de reivindiar la identidad, la historia y las costumbres de esta zona, sino, sobre todo, de acceder a las ayudas económicas de la Unión Europea con el objetivo de potenciar los servicios, las infraestructuras y el turismo. De hecho, uno de los primeros proyectos podría pasar por la creación de una Oficina de Turismo Comarcal, aunque sin duda una de las propuestas principales fue la constitución de una Mancomunidad de Servicios, dejando en un segundo plano la celebración de las fiestas.

Hay que tener en cuenta que por aquel entonces los municipios que formaron la Mancomunidad de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel quedaron exentos de las subvenciones económicas provenientes del PRODER (Programa de Desarrollo y Diversificación en Zonas Rurales).

En la reunión se acordó evitar los errores anteriores, eludir la politización de los actos, la nefasta inversión del capital aportado y la orgnización de fiestas continúas.

Sin embargo, la Ley de Comarcalización que se aprobó por el Parlamento de Cantabria, y que suponía la unión de varios municipios pequeños para compartir servicios y proyectos, llevó a su paralización espernado tal vez que loa ayuntamientos se unan en un menor número y con intereses o características más comunes.

En abril de 2002, el alcalde de Escalante, Pedro José Jado (PRC), consciente de que las dos posibilidades son complementarias, convocó una reunión en su Casa Consistorial con los diecinueve municipios, Asistieron once y dieron el visto bueno a relanzar la Mancomunidad, de tal forma que se debían redactar unos nuevos estatutos y aprobarlos en los plenos, algo que ya se ha realizado.

Ahora sólo queda el nombramiento de la junta rectora, con el Merino Mayor al frente; la aportación de una partida presupuestaria por cada Corporación, y la contratación de un equipo técnico encargado de informar y tramitar los proyectos y subvenciones.

 

 

Entrevista

Ángel Bordas García, alcalde de Liérganes