Los orígenes de la Merindad de Trasmiera
Entre los años 900 y 1200 aparecen por primera vez en la historia documental de las villas, aldeas, lugares e iglesias, así como distritos menores, términos y otras referencias con sus correspondientes topónimos que constituyen las entidades de poblamiento y que constituyeron posteriormente los concejos y asambleas vecinales.
En los pergaminos y documentos del cartulario de Santa María de Puerto aparecen Porto, Carriazo, Solórzano, Villa de Arnorio (Arnuero), Villa de Escalante, Arcillero, Villa de Suesa, Villa de Carriazo, Villa de Cesero, Villa de Anero, Santa Juliana de Insula (Isla), San Pedro de Noja, Villa de Aras, Villa de Bádames, Villa de Argoños, Villa de Meruelo, Riotuerto, Nates, Castillo, San Juan de Ris, Ambrosero, Riba, Fresmedo, Susvilla, Olio, la Font de Cabarga, Bárcena de Cicero y Adal.
Algunos otros lugares tienen sus génesis en las correspondientes cartas pueblas como es el caso de San Andrés de Ambrosero en 1136.
En aquellas menciones va apareciendo la formación de los concejos.
En el año 1048 aparece la primera mención documental que nos llega de Trasmiera referida a un territorio singular con sus propia configuración administrativa en una escritura que contiene una sentencia judicial por la que son adjudicados una serie de bienes al Monasterio de Santa María de Puerto, en Santoña. Allí se citan los pequeños distritos que se formaron y que de alguna manera son los antecedentes de unas de las mayores demarcaciones territoriales de fines de la Baja Edad Media y a lo largo de la Edad Moderna, 'Las Cinco Juntas de Tramiera'.
Esta configuración supone el embrión del distrito administrativo de la Merindad que surgirá en el siglo XVIII. Las tierras que conforman estas demarcación se sitúan al este del río Miera y llagan hasta la ría de Marrón, en el límite oriental con el concejo de Laredo, que pertenecen al reino de Castilla y León.
El reino se había dividido en diversos distritos, cuyo gobierno cedía el monarca a una delegado y un obispo o abad los gobernaba en nombre del rey.
En el siglo XI la atribución del gobierno de los distritos por los monarcas se hizo con arreglo a los principios feudales, a magnates y caballeros que ean vasallos del monarca y a los que se cedió el gobierno y la administración como un derecho de disfrute o tenecia temporal. Así, en el siglo XII fueron denominados honores y tenencias.
La figura del tenente aparece en Trasmiera en 1191 en un documento del cartulario de Nájera, entre los que se encontraban Didaco López y Lope Sánchez.
Este cargo empezó a denominarse Merino Mayor en la Baja Edad Media y se encargaba de la administración económica y de la recaudación de los tributos y exigencias de los servicios personales. Estos merinos en el siglo X eran jueces en algunas causas menores.
En 1215 la Merindad Mayor de Castilla se dividió en diecisiete y en los albores del siglo XV se formó la Merindad de Trasmiera, espacio situado entre el Miera y el Asón que pertenecía a la Corona Real dentro del Corregimiento de las Cuatro Villas.
Posteriormente se formó por cinco concejos, Cudeyo (Marina de Cudeyo, Medio Cudeyo, Entrambasaguas, Liérganes, Riotuerto y Miera), Ribamontán (Ribamontán al Mar y Ribamontán al Monte), Siete Villas (Arnuero, Bareyo, Meruelo y Noja), Cesto (Hazas) y Voto (Junta de Voto).
En 1579 se incorporaron Santoña, Escalante y Argoños con la llamada Carta de Hermandad que se firmó en el Valle de Hoz, en la iglesia de Santa María de Toraya.
El Gobierno estaba formado por una junta general que se reunía bajo la encina de Hoz de Anero; el diputado general de la Merindad y el procurador general.
Con la Constitución de Cádiz de 1812 que llevaba consigo la conformación de una administración territorial sobre la base de una división de todo el estado en unidades que recibían el nombre de Provincias, llevó a formarse la Provincia de Santander.